El fin de semana pasado se celebraron las 24 Horas de Le Mans, una de las pruebas míticas del automovilismo mundial, pero bastante olvidada en nuestro país, donde poco conocemos más allá de los rallies gracias a Carlos Sainz y de la fórmula uno por Fernando Alonso. La prueba la ganó el Audi TDI del danés Kristensen, el italiano Capello y el escocés McNish. El español Marc Gene acabó segundo con su Peugeot.
La prueba se presentaba igualada tras los entrenamientos: Los Peugeot eran algo más rápidos, pero los Audi necesitaban parar menos veces para repostar y se presentaban en el circuito de Le Mans como los campeones de las cuatro ediciones más recientes y siete de las ocho últimas. Además contaban con el siete veces campeón de la prueba Tom Kristensen, un piloto poco conocido para el público en general, pero muy apreciado en las competiciones de turismos.
La carrera comenzó tal y como se esperaba con los Peugeot en cabeza, aunque con diferencias mínimas con los Audi. Uno de los coches franceses tuvo problemas en las primeras horas y quedó muy retrasado, mientras que el segundo también sufrió algún problema durante las primeras horas de la noche, por lo que la victoria quedó en un mano a mano entre el coche de Kristensen, Capello y McNish con el de Gene, Villeneuve y Minassian. El Peugeot fue siempre en cabeza, con diferencias no superiores nunca a una vuelta hasta que llegó una invitada de excepción, la lluvia, que hizo bajar el rendimiento de los coches franceses, perdiendo ventaja con el Audi vuelta a vuelta.
Alrededor de las cinco de la mañana el Audi cogió la delantera. Sin embargo, con el alba la lluvia amainó, y Gene comenzó a recortar distancia sobre el coche alemán. El problema llegó cuando el español dejó paso a Minassian, quien echó por tierra todo el trabajo hecho por Gene y puso el triunfo casi imposible. Al final Audi volvió a ganar y los Peugeot completaron el podio.
Si analizamos la derrota está claro el motivo: los pilotos. Audi contaba con tres conductores con gran experiencia y grandes resultados en Le Mans, mientras que Peugeot no podía ir a ninguna parte con Villeneuve y Minassian, que no dieron la talla. Gene fue el único que estuvo a la altura. Con mejores pilotos esta victoria no se le hubiera escapado a los franceses, por mucho que hubiera parecido la lluvia. Si siguen trabajando en esta línea y escogen mejor sus pilotos, en los próximos años pueden lograr grandes triunfos.
Victoria una vez más de Kristensen (y ya van ocho) y de un coche diesel. Tengo que decir que me parece una solemne tontería y una injusticia el que quieran poner límites y trabas a los coches diesel para las próximas ediciones. ¿Acaso un coche diesel no es uno más? Es cierto que tienen la ventaja de parar menos, algo muy importante en una prueba de resistencia, pero también son menos rápidos. El competir con un motor TDI es algo legítimo, y no ha de ser limitado.
La prueba se presentaba igualada tras los entrenamientos: Los Peugeot eran algo más rápidos, pero los Audi necesitaban parar menos veces para repostar y se presentaban en el circuito de Le Mans como los campeones de las cuatro ediciones más recientes y siete de las ocho últimas. Además contaban con el siete veces campeón de la prueba Tom Kristensen, un piloto poco conocido para el público en general, pero muy apreciado en las competiciones de turismos.
La carrera comenzó tal y como se esperaba con los Peugeot en cabeza, aunque con diferencias mínimas con los Audi. Uno de los coches franceses tuvo problemas en las primeras horas y quedó muy retrasado, mientras que el segundo también sufrió algún problema durante las primeras horas de la noche, por lo que la victoria quedó en un mano a mano entre el coche de Kristensen, Capello y McNish con el de Gene, Villeneuve y Minassian. El Peugeot fue siempre en cabeza, con diferencias no superiores nunca a una vuelta hasta que llegó una invitada de excepción, la lluvia, que hizo bajar el rendimiento de los coches franceses, perdiendo ventaja con el Audi vuelta a vuelta.
Alrededor de las cinco de la mañana el Audi cogió la delantera. Sin embargo, con el alba la lluvia amainó, y Gene comenzó a recortar distancia sobre el coche alemán. El problema llegó cuando el español dejó paso a Minassian, quien echó por tierra todo el trabajo hecho por Gene y puso el triunfo casi imposible. Al final Audi volvió a ganar y los Peugeot completaron el podio.
Si analizamos la derrota está claro el motivo: los pilotos. Audi contaba con tres conductores con gran experiencia y grandes resultados en Le Mans, mientras que Peugeot no podía ir a ninguna parte con Villeneuve y Minassian, que no dieron la talla. Gene fue el único que estuvo a la altura. Con mejores pilotos esta victoria no se le hubiera escapado a los franceses, por mucho que hubiera parecido la lluvia. Si siguen trabajando en esta línea y escogen mejor sus pilotos, en los próximos años pueden lograr grandes triunfos.
Victoria una vez más de Kristensen (y ya van ocho) y de un coche diesel. Tengo que decir que me parece una solemne tontería y una injusticia el que quieran poner límites y trabas a los coches diesel para las próximas ediciones. ¿Acaso un coche diesel no es uno más? Es cierto que tienen la ventaja de parar menos, algo muy importante en una prueba de resistencia, pero también son menos rápidos. El competir con un motor TDI es algo legítimo, y no ha de ser limitado.
